Nº 37, vol. 1 - Enero 2018

La inflamación como objetivo en el tratamiento de la arteriopatía coronaria.

enero de 2018

Patricia Eguren Escriña 

Harrington RA. N Engl J Med. 2017 Sep 21;377(12):1197-1198
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La fisiopatología de la aterosclerosis incluye la respuesta inflamatoria, en la que las células y las señales que controlan la respuesta inflamatoria activan el crecimiento de la placa aterosclerótica. Las reacciones inflamatorias probablemente aumentan la inestabilidad de la placa, lo que fomenta la respuesta trombótica que daña el miocardio. Sin embargo, no hay un tratamiento estrictamente antiinflamatorio para tratar estas enfermedades (el ácido acetilsalicílico) sí es un antiinflamatorio, pero el mecanismo por el que es beneficios no es el antiinflamatorio).

En este sentido, se ha probado un anticuerpo monoclonal humano contra la interleukina 1B (canakinumab), que se emplea para la artritis idiopática juvenil.  Se asignó al azar a pacientes con un infarto de miocardio previo y proteína C reactiva elevada a recibir una de tres dosis de canakinumab subcutáneo cada 3 meses. En comparación con placebo el fármaco redujo la PCR desde el inicio y lo mantuvo todo el tiempo de tratamiento sin reducir el LDL. La dosis que se mostró eficaz y sin complicaciones fue la de 150 mg.

A pesar de los buenos resultados y las esperanzas de poder atacar mejor la patología coronaria, es preciso tener una mejor comprensión de los riesgos y beneficios de este nuevo tratamiento.

En el ensayo no se objetivó ningún efecto sobre la mortalidad por enfermedad cardiovascular, así que habría que analizar por separado los detalles del tipo de infarto.  También hay que tener en cuenta los riesgos de infecciones asociados al fármaco. En otro orden de consideraciones está el adecuar el precio del fármaco, que inicialmente está indicado para enfermedades raras pero no para una patología común como la enfermedad arterial.

Con este nuevo enfoque se abre una línea de investigación de cara a encontrar agentes que ejerzan más beneficios en el tratamiento de la enfermedad coronaria y que no aumenten el riesgo de muerte por infección.

El canakinumab ha traído a primera línea la hipótesis del origen inflamatorio de la enfermedad coronaria. Sin embargo, de momento no puede justificarse el uso de este fármaco de forma rutinaria y por eso es preciso seguir investigando.

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