Nº 37, vol. 1 - Enero 2018

Nuevas guías americanas sobre la prevención, detección, evaluación y manejo de la hipertensión.

enero de 2018

Elena Sufrate Sorzano

Cardiología

Hospital San Pedro, Logroño

Artículo Original:

2017 ACC/AHA/AAPA/ABC/ACPM/AGS/APhA/ASH/ASPC/NMA/PCNA Guideline for the Prevention, Detection, Evaluation, and Management of High Blood Pressure in Adults.

 

Autores:  Whelton P. K., Carey R.M., Aronow W.S.,  Casey D.E., Collins K. J., Dennison Himmeflfarb C

JACC 2017.11.006
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RESUMEN

 

En el último congreso americano de cardiología AHA 2017, se presentaron las nuevas guías de manejo de hipertensión arterial y su principal novedad, la disminución de las cifras de presión para considerar a un paciente hipertenso, suscitó una gran alarma mediática a nivel nacional, al incluir a unos 100.000 americanos más como hipertensos. Estas nuevas directrices, vienen a relevar a las guías JNC 7 del 2003. Se prevé, que sus homólogas europeas se presenten en 2018.

 

Sin duda, la principal novedad, es la disminución de las cifras de diagnóstico de la misma, que pasan del tradicional 140/90 mmHg, a un genérico 130/80 mmHg. La principal implicación de estas nuevas directrices, es que el grupo de pacientes considerado previamente como pre-hipertenso o tensión arterial normal-alta, pasa a ser hipertenso. Los nuevos estadios de hipertensión son: Tensión arterial (TA) normal: < 120/< 80 mmHg,  Tensión arterial elevada TAS > 120-129 mmHg y TAD < 80 mmHg, Hipertensión estadio 1: TAS 130-139 mmHg o TAD 80-89 mmHg e Hipertensión estadio 2: TAS > 140 mmHg o TAD > 90 mmHg. Cifras mayores de >180 y/o >120 mmHg, se consideran una crisis hipertensiva. La reducción de las cifras de tensión arterial para considerar a un paciente hipertenso, se fundamenta principalmente en el estudio SPRINT y en una revisión sistemática de otros datos de la literatura que correlacionan cifras de TA de 120-130 y/o 80-90 mmHg con aumento claro de eventos cardiovasculares (infarto de miocardio, ictus y muerte).

 

Los autores nos recuerdan la importancia del cribado y tratamiento de otros factores de riesgo cardiovascular presentes en un paciente hipertenso, así como las situaciones en las que se debe sospechar hipertensión secundaria.

 

En cuanto al tratamiento, se emplea la herramienta de cálculo de riesgo ASCVD (Atherosclerotic Cardiovascular Disease) ya presentada en la guías AHA de Prevención, que es poco extrapolable a la  población europea, para decidir la estrategia a seguir.  En estadios iniciales, TA elevada y estadio 1, se insiste  en la eficacia de las medidas higiénico-dietéticas, que permiten disminuir hasta 10 mmHg de presión arterial. Se recomienda iniciar tratamiento con un solo fármaco si es un estadio 1 y con dos fármacos, si el paciente es de alto riesgo y está en estadio 2. Se establece un mismo objetivo de control de tensión arterial para todo tipo de pacientes, incluidos aquellos con insuficiencia renal, los diabéticos y ancianos. 

 

El documento repasa los principales fármacos empleados para el tratamiento de la hipertensión, con sus indicaciones de elección según comorbilidades del paciente (ej: betabloqueantes en cardiopatía isquémica, diuréticos si congestión…) y sus efectos secundarios. También se recomienda una atención sanitaria basada en equipos y la asistencia apoyada en tecnologías de la información y las comunicaciones para el tratamiento.

 

 

COMENTARIO

 

Con sentencias tan provocadores como: “Los 130/80 son los nuevos 140/90 mmHg” o  “Quizá es usted hipertenso y no lo sabe”, la prensa estadunidense presentó la principal novedad de las guías AHA de hipertensión arterial. Sin duda es un cambio muy relevante, ya que con los nuevos criterios, se duplica el número de hipertensos entre los adultos-jóvenes americanos, si bien la actitud terapéutica en este estadio 1, anteriormente considerados como prehipertensos, no varía sustancialmente respecto de lo que venimos realizando (medidas higiénico-dietéticas y sólo iniciar tratamiento farmacológico si son de alto riesgo cardiovascular).

 

En 2018, se publicarán las guías europeas de hipertensión arterial, que son las que realmente marcan las directrices en España (y resto de Europa). Veremos si se consolidan estos nuevos puntos de corte. 

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